martes, 14 de octubre de 2014

Sobre el ébola y demás

Hoy voy a hablar de un tema muy popular y polémico que salió a la luz hace un par de meses por todo el mundo y que, últimamente, está siendo muy debatido sobretodo en España debido a los últimos acontecimientos que estamos viviendo tales como una enfermera hospitalizada, un perro sacrificado, una ministra criticada y demás. Todo este énfasis de noticias gira entorno a un solo concepto: el ébola.
El ébola es una enfermedad viral muy frecuente en África con una elevada tasa de mortalidad y que, por el momento, no tiene cura. Sus síntomas son fiebre, dolores de cabeza, de garganta, de estómago, de músculos y de articulaciones debilidad, diarrea, vómitos, erupciones cutáneas, falta de apetito y, en algunos casos, sangrado.
Hace unos meses, unos misioneros españoles que estaban en África fueron infectados por el virus y se los llevaron a España para morir. Había cierto riesgo de contagio pero se creó un protocolo adecuado a la circunstancia que, a pesar de ser un país que no está preparado, no habría posible contagio.
A pesar de las decisiones que se tomaron, el protocolo no se siguió, ocasionando que una auxiliar de enfermería que atendió a uno de los misioneros cayese infectada por el virus. Con esto, decidieron sacrificar a su perro, Excalibur, para evitar posibles contagios futuros.
Se ha puesto en la balanza cantidad de asuntos morales y sensaciones de las cuales cualquiera podría reflexionar y concluir en que se han hecho las cosas mal en una situación muy delicada y  peligrosa.
En primer lugar, es bastante triste que cuando un español está enfermo de ébola, los medios de comunicación decidan que este asunto es "noticia" cuando la enfermedad lleva asolando África desde hacía mucho tiempo. Sin embargo, claro está, que llama la atención que el hombre occidental sea vulnerable a estas cosas y podamos morir como dice el popular hastag de Twitter "#VamosAMorir". Aún así los "pobres negritos de África" son personas también y tienen la misma dignidad e importancia que nosotros, los europeos.
En segundo lugar, es triste que hayan matado a Excalibur, pero más triste es que la gente se preocupase más por él que por los misioneros y la enfermera juntos. No puede ser que al funeral de los misioneros (gente que DEDICÓ SU VIDA HASTA SU MUERTE para ayudar a las personas) hayan ido menos personas que a la manifestación del perro. Tampoco puede ser que lloremos tanto por un perro cuando hay miles que mueren en peores circunstancias, son maltratados, son abandonados y/o viven en la calle... ¿Quién llora por todos y cada uno de esos perros? Ni la décima parte de los que lloraron por Excalibur. HIPOCRESÍA. Que en China SE COMEN  a los perros. Que si Excalibur hubiese dio un cerdo, un pato o un conejo OS HABRÍA DADO IGUAL. Porque todos sabemos lo que les pasa a esos animales cuando mueren... ¡A LA OLLA!
La gente se ha tomado a cachondeo la situación, ya no por los chistes en las redes sociales y los Twitters de @VirusEbola_ y @noexistecura que esas cosas siempre están bien para quitar hierro al asunto, sino por la forma en la que trasladaron a los enfermos, los trajes cutres que se usaron (se aseguran con cinta americana), la forma en la que los sanitarios se saltaron el protocolo... ¡TODO MAL! Ya no por la ministra de Sanidad (a la que se le ha caído el pelo) sino por la gente que NO SABE PENSAR, NO SABE CÓMO RESPONDER AL PROBLEMA, SÓLO MATANDO A UN PERRO QUE NUNCA SE SUPO SI EN REALIDAD TENÍA ÉBOLA O NO (y en el caso de que lo tuviese, se podría haber aprovechado para investigar por la vacuna)  ¡Si es que mundialmente nos toman por imbéciles por estas cosas! Y si es tanto problema, ¿para qué traen a los enfermos a la Península? No ¡A la capital! No digo que los dejen en África pudriéndose, pero tenemos ciudades a las que podrían abastecer de equipamientos necesarios ¡para algo hemos pagado por un servicio de transportes tan caro (ej: AVE)!
Sabiendo todo esto, ¿cómo vamos a salvar a un perro si no sabemos ni seguir un protocolo?
Volviendo al virus en cuestión, cabe decir que NO se propaga ni por el aire ni por el agua, por lo que a pesar de tener una tasa de mortalidad del 90 %, no tener cura y ser contagiosa, solo se propaga en el moco, el semen, la saliva, el sudor, el vómito, las heces y, por supuesto la sangre. Además, no es contagioso hasta que aparecen los primeros síntomas, entre 2 a 21 días después de su incubación.


Mientras se tenga un poco más de cuidado, no tiene porqué pasar nada. Tampoco es necesario echar la culpa ni a la enfermera por tocarse la cara, ni a los africanos como hace días vi por Twitter. NADIE tiene la culpa de la existencia de esta enfermedad. Y TODOS deben ser respetados ya que cualquiera de nosotros podríamos haber sido cualquiera de las víctimas de la enfermedad con un poquito de mala suerte.
Recalco que la enfermera se está recuperando. A pesar de su gran tasa de mortalidad, el hombre occidental cuenta con una higiene, alimentación y forma de vivir mucho mejores que las de un africano. Contamos con una cultura y una tecnología suficientemente buenas como para que esto no sea tan horrible como pinta en África. Aunque las curas supongan grandes gastos, la salud de los ciudadanos es la máxima prioridad, por lo que podemos contar con más posibilidades de salir de esta.
Dicho todo esto, DEJAD DE RAYAROS LA PUTA CABEZA. QUE ESTOY DEL ÉBOLA HASTA el ... MIAU.
PD: Todo mi apoyo a la auxiliar de enfermería española y demás afectados en todo el mundo que están sufriendo por el ébola.

lunes, 6 de octubre de 2014

Afrodita está jugando conmigo

Yo no quería enamorarme.
Desde ese momento en el que salí a gritar a la pasarela de Chamartín, me dije que nunca más. Recuerdo que siempre pensé que la vida nunca me iba a dar otra oportunidad, que los deseos que tanto anhelaba se desvanecían conforme pasaba el tiempo... y es que el tiempo acaba poniéndonos a todos en el lugar correspondiente. Recuerdo que me afirmé a mí misma la completa incapacidad a querer a alguien en cuanto a relación de pareja se refiere, mucho menos besar a alguien. Recuerdo que pensé que si en el futuro surgiese algo, aquella nueva persona tendría que ser muy valiente para aguantar a una "corazón roto"
''Idiota'' me dijo alguien.
Fue a finales de julio cuando vi el cartel de la próxima Japan Weekend en septiembre y me dije: "vale, ¿y con quién iré?" Y fue desde ese momento en el que los papeles de "sufridor" y "sufrido" se intercambiaron.
Le escribí una carta a Cupido pidiéndole por favor que la próxima vez nos disparase a los dos. Y bueno... Travesura realizada.
No pasaron más de dos meses cuando me sentí diferente y demasiado bien para ser una simple "corazón roto". Verdaderamente las cosas habían cambiado, y en su momento no sabía exactamente si para bien o para mal. De hecho no sabía ni lo que estaba pasándome.. hasta que me di cuenta de mis sentimientos con una cara de tomate abismal.
Cuando llegó la hora de la verdad, al principio tenía miedo... ahora ya no tanto. Solo lo de siempre: volver a perder a ALGUIEN importante. "Solo es eso", "solo". Pero supongo que aún me queda mucho por aprender... y tal como está mi pensamiento ahora, CUALQUIER COSA puede pasar... aunque mi objetivo es luchar por mis sueños porque nadie me los regalará, como siempre dije.
Volviendo al intercambio de papeles, cabe aclarar que lamentarse ya no sirve de nada. El pasado, pisado está. Y por mucho arrepentimiento y lágrimas que se echen, el daño ya está hecho. Las cartas están todas encima de la mesa al descubierto, y al final hice el jaque mate a pesar de haber avisado miles de millones de veces.
Solo digo, que no me arrepiento de nada. Que básicamente estoy contenta... muy muy contenta (y miedo me da estar tan contenta) y que Afrodita está jugando conmigo. Espero que le esté sentando bien el jueguecito~
Y gracias, nakamas, por estár allí siempre. Sin vosotros... bueno, tal vez las cosas hubieran sido peores que una bolsa de pipas sin pegatina.